
Quiero comenzar a escribir en este blog mis experiencias relacionadas con sueños y salidas fuera del cuerpo, también llamados viajes astrales. Por circunstancias muy personales hace bastante tiempo que no tengo este tipo de experiencias, al menos de forma periódica, pero reescribirlas en este blog me servirán para reavivarlas ( y también revivirlas) y mantenerme en contacto de nuevo con este mundo que me apasiona desde la infancia.
Para abordar esta nueva serie de entradas hablaré de algo que descubrí hace muchos años, buscando técnicas para encontrar respuestas a lo que me ocurría con frecuencia desde bien pequeña. Descubrí una técnica, que usaba mucho en los años 90 y que me dio muy buen resultado, la descubrí en un librito sobre El Método Silva de Control Mental, bastante básico. Se trataba de cerrar los ojos en posición horizontal, dirigiéndolos hacia atrás lo más posible, como mirando hacia la frente, pero sin separar los párpados, en un ángulo de 20 grados. Esto induce el nivel ALFA, período en el que la conciencia y el cuerpo físico están en reposo total, pero en VIGILIA. Período en el que solemos tener experiencias oníricas muy claras pero a la vez fantasiosas y desordenadas si no estamos totalmente lúcidos, es el llamado período de “hipnagogia”. Con este simple ejercicio se puede desarrollar la Glándula Pineal, llamada técnicamente Epífisis o en el argot más espiritual "tercer ojo". Está situada en el techo del diencéfalo, entre los tubérculos cuadrigéminos craneales, en la denominada fosa pineal. Si observamos la fotografía que adjunto sabremos exactamente dónde está ubicada. Esta glándula se activa y produce melatonina cuando no hay luz. Mide unos 5 mm de diámetro. La Melatonina regula el sueño y fortalece el sistema inmunológico, con lo cual desarrollarla es importante para poder tener experiencias lúcidas y descansar a la vez, objetivo importante para cualquier proyector en potencia.
Hace bastante tiempo que no practico salidas fuera del cuerpo ni siquiera trabajo con mis energías. Este blog nació precisamente para motivarme a continuar con lo que hasta sólo hace 2 años era algo que hacía con relativa frecuencia, aunque no con la facilidad que yo habría deseado. Al menos era constante y eso es a lo que aspiro actualmente, después de pasar por un bache existencial bastante profundo.
Como últimamente me encuentro con personas con las que he podido comentar estas experiencias, y parece que mi mente comienza a saturarse con estos temas, que es otro objetivo importante para mantenerte motivado en algo que te apasiona, hace sólo dos días tuve una experiencia fuera del cuerpo que quiero contar ahora… Es mi última experiencia y por tanto el principio de muchas, éste es al menos mi deseo.
Ha sido el puente del día del padre y por tanto uno de los días me he quedado en casa tranquilamente. Como no debía madrugar, aproveché para quedarme más tiempo en cama, relajada. Después de horas en posición horizontal y en decúbito dorsal, como suelo dormir siempre, cambié la postura y me puse del lado derecho. Estaba bastante relajada, no profundamente dormida, sólo muy relajada, con lo cual decidí que iba a practicar la movilización de energía, el circuito cerrado de energía, que ya explicaré en otro momento. De pronto, bastante pronto diría yo para el tiempo que llevo sin practicar, comencé a sentir un zumbido muy característico en mi cabeza, el preámbulo de que podía salir de mi cuerpo en cualquier momento, en cuanto me diera la orden. Esperé unos segundos porque quería mantener ese zumbido e incluso ampliarlo. Decidí que ya era suficiente y me ordené salir del cuerpo. Tan sencillo como eso, comencé a salir por las manos, elevé mis “paramanos” o manos astrales, y después, como si de un pellejo o piel se tratase, se desprendió el resto del cuerpo astral, hasta quedar fuera por completo. Quedé a los pies de la cama y me ordené viajar fuera del lugar donde estaba ahora. Pensé en la casa de mis padres y allí me vi de inmediato, rodeada de personas muy familiares (incluso mi padre fallecido hace algo más de un año). Entre las personas que allí había estaban algunos de mis alumnos pequeños, niños de unos 7 u 8 años (trabajo con niños de entre 3 y 12 años). Uno de mis alumnos, con grandes problemas de comprensión en esta vida, me hablaba en un idioma que no alcanzaba a reconocer, parecía que nadie de los que allí estaban podíamos entenderle, pero a mí me pareció extraño, ya que cuando estás fuera del cuerpo puedes entender todo lo que te comunican, ya que se desarrolla la telepatía al instante, hables con quien hables. Volví al poco tiempo a mi cuerpo físico, pero manteniendo el estado del principio, así que volví a salir de inmediato. Ahora sobrevolaba el pueblo de mi infancia, un pueblo andaluz de la provincia de Sevilla, donde está ubicada la casa de mis padres. De vez en cuando bajaba a unos metros del suelo, pero no quería mantenerme allí y me impulsaba con el pensamiento. Experimentaba el vuelo, disfrutando de él, ya que hacía mucho tiempo que no lo hacía. Abajo, en el pueblo, parecía que estuvieran celebrando una fiesta popular por todo lo alto, muchos disfraces, mucho color. Muñecos con cabezas extrañas y grotescas deambulaban por el pueblo y el ruido de música lo amenizaba todo. Me pareció estruendoso y molesto y una fiesta medio religiosa y pagana, algo que suele practicarse para mi gusto en las fiestas andaluzas. Recuérdese la Semana Santa cómo es vivida allí y tendrán la ilustración perfecta de lo que digo. Me acerqué a un muro que estaba decorado con relieves muy religiosos, algo como una cabeza de un animal salvaje, un león, al menos a mí me pareció que aquello era religión y no adorno festivo sin más, y comencé a enviarle energía a través de mis manos (“paramanos” o manos astrales). El león ha sido utilizado como símbolo en muchas religiones. Estuve un rato exteriorizando energía hacia aquel relieve de la pared como si nada. Con aquel hecho lo que yo deseaba era enviar energía de la buena a todos los condicionamientos religiosos que allí abundaban. La consecuencia me pilló por sorpresa pero me encantó, porque sentí que mis energías habían llegado de todas formas a aquella imagen y algo había cambiado.
No recuerdo más de esta experiencia y entono un mea culpa por ello, ya que he tardado dos días en narrarlo, cuando lo habitual y recomendado es escribirlo inmediatamente después de haberlo experimentado, puesto que está más fresco y se rememora mejor. Tampoco estaba muy lúcida durante la experiencia porque no practico demasiado y por ello también me censuro.
Me siento contenta y satisfecha puesto que ha sido mi primera experiencia tras un largo período de sequía evolutiva. Espero con ganas las próximas y poder contarlas con la misma ilusión. De todas formas comenzaré, como dije ya, a reescribir muchas de las que tengo escritas en cuadernos, las más interesantes, quizás.
Para abordar esta nueva serie de entradas hablaré de algo que descubrí hace muchos años, buscando técnicas para encontrar respuestas a lo que me ocurría con frecuencia desde bien pequeña. Descubrí una técnica, que usaba mucho en los años 90 y que me dio muy buen resultado, la descubrí en un librito sobre El Método Silva de Control Mental, bastante básico. Se trataba de cerrar los ojos en posición horizontal, dirigiéndolos hacia atrás lo más posible, como mirando hacia la frente, pero sin separar los párpados, en un ángulo de 20 grados. Esto induce el nivel ALFA, período en el que la conciencia y el cuerpo físico están en reposo total, pero en VIGILIA. Período en el que solemos tener experiencias oníricas muy claras pero a la vez fantasiosas y desordenadas si no estamos totalmente lúcidos, es el llamado período de “hipnagogia”. Con este simple ejercicio se puede desarrollar la Glándula Pineal, llamada técnicamente Epífisis o en el argot más espiritual "tercer ojo". Está situada en el techo del diencéfalo, entre los tubérculos cuadrigéminos craneales, en la denominada fosa pineal. Si observamos la fotografía que adjunto sabremos exactamente dónde está ubicada. Esta glándula se activa y produce melatonina cuando no hay luz. Mide unos 5 mm de diámetro. La Melatonina regula el sueño y fortalece el sistema inmunológico, con lo cual desarrollarla es importante para poder tener experiencias lúcidas y descansar a la vez, objetivo importante para cualquier proyector en potencia.
Hace bastante tiempo que no practico salidas fuera del cuerpo ni siquiera trabajo con mis energías. Este blog nació precisamente para motivarme a continuar con lo que hasta sólo hace 2 años era algo que hacía con relativa frecuencia, aunque no con la facilidad que yo habría deseado. Al menos era constante y eso es a lo que aspiro actualmente, después de pasar por un bache existencial bastante profundo.
Como últimamente me encuentro con personas con las que he podido comentar estas experiencias, y parece que mi mente comienza a saturarse con estos temas, que es otro objetivo importante para mantenerte motivado en algo que te apasiona, hace sólo dos días tuve una experiencia fuera del cuerpo que quiero contar ahora… Es mi última experiencia y por tanto el principio de muchas, éste es al menos mi deseo.
Ha sido el puente del día del padre y por tanto uno de los días me he quedado en casa tranquilamente. Como no debía madrugar, aproveché para quedarme más tiempo en cama, relajada. Después de horas en posición horizontal y en decúbito dorsal, como suelo dormir siempre, cambié la postura y me puse del lado derecho. Estaba bastante relajada, no profundamente dormida, sólo muy relajada, con lo cual decidí que iba a practicar la movilización de energía, el circuito cerrado de energía, que ya explicaré en otro momento. De pronto, bastante pronto diría yo para el tiempo que llevo sin practicar, comencé a sentir un zumbido muy característico en mi cabeza, el preámbulo de que podía salir de mi cuerpo en cualquier momento, en cuanto me diera la orden. Esperé unos segundos porque quería mantener ese zumbido e incluso ampliarlo. Decidí que ya era suficiente y me ordené salir del cuerpo. Tan sencillo como eso, comencé a salir por las manos, elevé mis “paramanos” o manos astrales, y después, como si de un pellejo o piel se tratase, se desprendió el resto del cuerpo astral, hasta quedar fuera por completo. Quedé a los pies de la cama y me ordené viajar fuera del lugar donde estaba ahora. Pensé en la casa de mis padres y allí me vi de inmediato, rodeada de personas muy familiares (incluso mi padre fallecido hace algo más de un año). Entre las personas que allí había estaban algunos de mis alumnos pequeños, niños de unos 7 u 8 años (trabajo con niños de entre 3 y 12 años). Uno de mis alumnos, con grandes problemas de comprensión en esta vida, me hablaba en un idioma que no alcanzaba a reconocer, parecía que nadie de los que allí estaban podíamos entenderle, pero a mí me pareció extraño, ya que cuando estás fuera del cuerpo puedes entender todo lo que te comunican, ya que se desarrolla la telepatía al instante, hables con quien hables. Volví al poco tiempo a mi cuerpo físico, pero manteniendo el estado del principio, así que volví a salir de inmediato. Ahora sobrevolaba el pueblo de mi infancia, un pueblo andaluz de la provincia de Sevilla, donde está ubicada la casa de mis padres. De vez en cuando bajaba a unos metros del suelo, pero no quería mantenerme allí y me impulsaba con el pensamiento. Experimentaba el vuelo, disfrutando de él, ya que hacía mucho tiempo que no lo hacía. Abajo, en el pueblo, parecía que estuvieran celebrando una fiesta popular por todo lo alto, muchos disfraces, mucho color. Muñecos con cabezas extrañas y grotescas deambulaban por el pueblo y el ruido de música lo amenizaba todo. Me pareció estruendoso y molesto y una fiesta medio religiosa y pagana, algo que suele practicarse para mi gusto en las fiestas andaluzas. Recuérdese la Semana Santa cómo es vivida allí y tendrán la ilustración perfecta de lo que digo. Me acerqué a un muro que estaba decorado con relieves muy religiosos, algo como una cabeza de un animal salvaje, un león, al menos a mí me pareció que aquello era religión y no adorno festivo sin más, y comencé a enviarle energía a través de mis manos (“paramanos” o manos astrales). El león ha sido utilizado como símbolo en muchas religiones. Estuve un rato exteriorizando energía hacia aquel relieve de la pared como si nada. Con aquel hecho lo que yo deseaba era enviar energía de la buena a todos los condicionamientos religiosos que allí abundaban. La consecuencia me pilló por sorpresa pero me encantó, porque sentí que mis energías habían llegado de todas formas a aquella imagen y algo había cambiado.
No recuerdo más de esta experiencia y entono un mea culpa por ello, ya que he tardado dos días en narrarlo, cuando lo habitual y recomendado es escribirlo inmediatamente después de haberlo experimentado, puesto que está más fresco y se rememora mejor. Tampoco estaba muy lúcida durante la experiencia porque no practico demasiado y por ello también me censuro.
Me siento contenta y satisfecha puesto que ha sido mi primera experiencia tras un largo período de sequía evolutiva. Espero con ganas las próximas y poder contarlas con la misma ilusión. De todas formas comenzaré, como dije ya, a reescribir muchas de las que tengo escritas en cuadernos, las más interesantes, quizás.
8 comentarios:
Me he quedado patidifuso. Eso es muy fuerte para ser real. Por qué no puede tratarse de un sueño vivido intesamente que traspasa la normalidad. En otro momento releeré más detenidamente esa experiencia para analizar los posibles errores que demuestren lo que digo.
Iván
Cuando sales una sola vez fuera del cuerpo te das cuenta enseguida que no estás soñando, porque sales consciente de que "estás despierto" y no soñando. No es fácil explicarlo, sólo la experiencia te hace saber que no estás en un sueño.
Muchos creen que eso que has experimentado tú es un sueño lúcido, cuando si has tenido experiencias de este tipo llegas a la conclusión de que los sueños lúcidos no existen, que son simplemente salidas fuera del cuerpo. Cuando estás fuera manipulas lo que te ocurre, tu voluntad es la que manda, cuando sueñas no.
:)
Despues de leer a los precedentes voy a aceptar tus escapadas del cuerpo. Lo que me sorprende y hace dudar es la facilidad de como lo haces. ¿Lo consigues siempre que lo deseas?
Iván
No es tan fácil como aparento al expresarlo...Pero una vez los síntomas están despiertos...sólo hay que dar la orden estando muy conciente de ello y desearlo...
Ojalá pudiera salir del cuerpo cada vez que lo intento..no, no soy tan experta proyectándome... Es uno de mis objetivos en la vida...
Eva
Ah, me gustaría saber qué opina ACUARIUS, PUES NO SE HA PUBLICADO NADA EN SU COMENTARIO.
...¿PODRÍA REPETIR LO QUE DESEASTE ESCRIBIR?...gRACIAS.
Ha trancurrido más de un mes y este blog ya tiene telarañas.
Iván
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